Mi reflexión de hoy, 2 de enero de 2014

runners2Cuantas veces nos quejamos; del carácter o forma de ser de las personas de nuestro entorno, bien sea personal, familiar, laboral,.. y nos empeñamos en que deberían cambiar y ser más parecidos a lo que nosotros entendemos que es “lo ideal” o “lo normal”.

Generalmente, nos cuesta aceptar a los demás tal y cómo son, con sus defectos y sus virtudes. Siempre, de un modo más o menos evidente, nos quejamos e intentamos cambiarlos; por desgracia, casi nunca estamos conformes con la diversidad que hay a nuestro alrededor. Cuanto más parecidos somos, más control tenemos sobre los demás y eso nos da seguridad.

Es desesperante para nosotros el tratar de cambiar a otra persona, porque ésta no va a cambiar con facilidad, pero también es frustrante y deprimente para ella, porque no puede dejar de ser cómo es de la noche a la mañana; además lo normal es que tampoco sepa cómo hacerlo.

Es fundamental asumir que cada persona es distinta; que nadie es perfecto. Extraer lo positivo de cada uno y no obsesionarnos con sus puntos débiles; será un indicativo de que aprendemos a ser tolerantes con los defectos, las manías, el carácter, las  costumbres,..y tantas otras cosas.

Es importante tener presente que el paso indispensable para que una persona comience a “transformarse”, a  trabajar en su propia mejora, será que él mismo vea la necesidad de hacerlo y será en ese momento cuando comience un arduo camino de esfuerzo y constancia, que no siempre asegura el éxito.

Que cambie una persona, sólo depende de su necesidad de cambio, no de la que nosotros proyectamos sobre ella, seamos conscientes…….

Os dejo con  una gran reflexión de Jorge Bucay:

“Quiero que me oigas sin juzgarme.

Quiero que opines sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mí, sin exigirme.

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.

Quiero que me cuides sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.

Quiero que me abraces sin asfixiarme.

Quiero que me animes sin empujarme.

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.

Quiero que me protejas sin mentiras.

Quiero que te acerques sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas…
que hoy puedes contar conmigo…

 

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